Hace unos días vi una película llamada el amante de lady Chatterley. Consejo: no la veas con tus padres jaja, no es apta para menores de edad. Pero no es sobre eso de lo que quiero hablar.

Quiero hablar de lo estigmatizante que es esta y otras películas de su estilo. Y sí, entiendo que son ficción y que sin esas ideas, las películas sencillamente no existirían, pero también es cierto que hay historias increíbles de personas con discapacidad que tienen una vida normal dentro de sus posibilidades, pero no hay películas sobre ellas. Irónico ¿no?
La falta de representación es un problema real.
Prosigo.
La protagonista, Constance, es la esposa del señor Chatterley. Un hombre acaudalado de Londres que va a la guerra y regresa con una discapacidad. Aunque no mencionan un diagnóstico, sospecho se trata de un tipo de lesión medular incompleta, porque el señor Chatterley andaba en una silla de ruedas, movía los brazos, se ponía de pie, pero no podía caminar ni, según la película, tener relaciones sexuales ni concebir hijos.
Para nadie es un secreto que las lesiones medulares afectan la función sexual de los hombres en mayor o menor medida según su nivel y complejidad, mientras que en las mujeres afecta igualmente en mayor o menor medida la sensibilidad. Pero tampoco es un secreto que no afectan la sexualidad de la persona en sí, y es ahí donde la película empieza a ser estigmatizante.
Lo es porque, ante el shock y cambios que implica adquirir una discapacidad, Lady Chatterley decidió quedarse al lado de su esposo porque ella se había casado con él con la convicción de que sería para siempre. Y como tal, se mostró dispuesta a ayudarlo a adaptarse a su nueva vida, adaptarse ella a él y adaptar, igualmente, su vida sexual.
Para mi sorpresa, el señor Chatterley fue completamente indiferente ante este hecho. En su mente, su falta de función sexual convencional anulaba completamente su sexualidad, al menos para con su esposa, y esto llegó al punto de sugerirle que buscara otro hombre con quien concebir un hijo que pudieran hacer pasar como suyo.
Si quieres conocer a detalle las diferencias entre sexualidad y función sexual después de una lesión medular, mira este video en mi canal de YouTube.
Mi problema con esta película es cómo atribuyen a la discapacidad algo que, a mi parecer, estaba más relacionado con la personalidad del señor Chatterley y con sus sentimientos hacia su esposa que con su diagnóstico en sí. El hombre se mostraba muy poco interesado en lady Chatterley, lo que podría explicar su falta de disposición a explorar su sexualidad de formas no convencionales, más cuando fue ella la que estuvo dispuesta a eso desde un principio.
Por otra parte, en una escena, el señor Chatterley y su esposa reconocen que él cada vez está más fuerte y que ha avanzado en su recuperación, sin embargo insiste en que sea solo ella quien lo asista, y llega un momento donde queda ‘exhausta’, hasta que llega su hermana y le exige que contratan a alguien para que se encargue de esas tareas.
Allí se promueve el estereotipo de pareja-cuidadora, que, si bien puede darse, no me parece congruente con las características de la discapacidad que el personaje demuestra. Lo que, una vez más, contribuye a comunicar una idea errónea sobre las necesidades de una persona con discapacidad, especialmente de una con paraplejia, y el tipo de relación de pareja que puede sostener, o el tipo de pareja que puede ser.
Esta clase de mensajes implícitos me molestan no solo por la estigmatización en sí, que, como dije al inicio, entiendo que es ficción y sin esas ideas no existiera la trama; pero me molestan por el hecho de que no existe representación digna que las contraste, y si existe, no tienen el alcance y por ende el impacto que este tipo de entregas sí tienen.
La mayoría de las personas no conocen o no tienen contacto directo con una persona con discapacidad en la vida real. Incluso las que tienen familiares que la tienen no están al tanto de todos los detalles que implica su vida si no son cercanos a ella. Una vez un primo se sorprendió cuando, estando en casa de nuestra abuela, le rechacé una bebida porque no quería irme rápido a mi casa
-¿Y eso qué tiene que ver? Me dijo.
-Aquí mi silla no entra en ninguno de los baños. No puedo orinar. Le respondí. -Nunca le había visto esa expresión de asombro-
Si él, que es mi primo hermano, no tenía idea de ese tipo de detalles, porque claramente no tenemos una relación cercana, es comprensible que la mayoría de la gente tampoco tenga ninguna noción sobre este mundo. Y eso está bien, hasta que ven este tipo de películas y se creen las ideas que transmiten.
Y eso es un problema porque las personas con discapacidad aún nos sentimos personas. Sí, suena rarísimo, pero es la verdad. Y como tal, tenemos los mismos deseos y aspiraciones que las personas que no tienen discapacidad. Entre ellos, tener una pareja y o formar una familia. Y bueno, evidentemente las ideas de la película no contribuyen a que el imaginario social lo considere posible, por ende mucho menos a que nos consideren como potenciales parejas. Y lo que eso genera, bueno, es tema para otro post.
Al final, en la película, Lady Chatterley se enamora y se va con otro hombre que sí le presta atención y, por supuesto, conserva intacta su función sexual.





